Su simple nombre recorre por los temerosos y astutos rincones de nuestro corazón desnudo, y sus ojos descansan en nuestra mende infinita poblándola de la hermosura más agradable que podremos haber visto... Nuestra piel sigilosamente enardece recordando la última caricia furtiva que olvidaron algún día.
Dentro de nosotros duermen acurrucadas todas nuestras fantasías indescriptibles e intangibles, que solo ustedes podrían conocer. Las amamos por las noches; en las tardes y mañanas, Las amamos con ropa o sin ella, Las amamos de norte a su, a las 10 a las 6 o a las 9.
¡Las amamos por que si!; ¿y por que no?
Tejen sus miradas las frases más exquisitas que anotamos en la mente para después trazarlas en el olvido; en el mar insatisfecho que nos adentramos, donde escuchamos el viento que nos dice su nombre al oído; esas veces que sentimos tener acido en los ojos, recordando su rostro, su pelo y sus besos.
No obstante necesitamos descansar, Por que del mismo modo en que las hemos amado, en ocasiones ha sangrado nuestro cuerpo, y es que al no tenerlas vivimos sumergidos en una vida oscura, extraña y fría. Disfrutando de café por las mañanas… sufriendo la última batalla.
No importa si estén lejos de nosotros, o si en algún momento no les ha tocado amarnos, nosotros podemos amar por ustedes, podemos mar por los dos, pues si nos dejan varados, abandonados, desdichados, es ahí donde irrumpe en nuestras vidas el malestar de nos estar a su lado, ya no cantamos, ni inventamos… no disfrutamos.
Les confesamos algo: Los hombres necesitamos siempre estar enamorados, necesitamos tener en nuestro cuerpo la extraña sensación que nos impulsa a salir de la estratosfera y bajarles estrellas, recitarles poemas y cantarles canciones; llenarlas de flores, sacarles sonrisas y gozar su existencia.
Nos dueles sus heridas, sus despedidas, lamentos y reclamos, si aceptáramos algo en nuestro destino serian los sueños, esos sueños que están poblados de todas ustedes, esos sueños que están destinados a vivir y a morir con nosotros, pero no las llevaríamos ustedes pues ustedes son eternas.
Las dueñas de nuestras agitaciones y decaimientos que la ciencia no ha podido controlar.
Ya sea si inventamos remos para navegar o alas para volar, llevamos siempre nuestros corazones y esas pequeñas partículas que les dan razonamiento a nuestro interior.
Sus nombres aguardan en nuestra mente y aunque nos cueste trabajo recordar que cosas hemos soñado y cuales nos han sucedido, son lo mejor que nos puede pasar en nuestras vidas.
Todas son sinónimo de la palabra AMOR, pues son la mas hermosa personificación de ese sentimiento… sentimiento que guardamos para ustedes.. Mujeres.
Llegan un dia con la luna a cambiar nuestro curso de vida, pues miles de veces nos han pedido que seamos de tal o cual manera, nos sujetan a cambios... y sus extrañas y astutas peticiones siempre son bien recibidas, pues su intencion siempre ha sido que algun día nosotros logremos esa perfeccion que ya ustedes han alcanzado.
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